La novedad de OpenAI no va solo de meter otra función en ChatGPT móvil. Va de normalizar que un agente de coding siga ejecutando trabajo mientras el usuario se mueve y lo supervise desde otra superficie.
Eso desplaza el centro de gravedad: el portátil deja de ser el único puesto de mando y el teléfono pasa a ser consola de seguimiento, revisión y aprobación rápida.
Para Signalia, la lectura útil es clara: cuando los agentes se vuelven ubicuos, la ventaja deja de estar solo en el modelo y pasa también por la continuidad del workflow entre dispositivos.

